La exposición “Las Hurdes: Tierra de Mujeres” ha cerrado sus puertas, este 4 de noviembre en el Centro de Documentación de Pinofranqueado. Durante más de cuatro meses la han visitado varios centenares de personas procedentes de muy diversos lugares; muchas de ellas ellas dejaron sus palabras y su firma para expresar su admiración por las mujeres hurdanas. Y como broche final, durante los últimos diez días, el encuentro emocionado de los más pequeños con sus mayores

Nicolás, por ejemplo, encontró entre los retratos de la muestra a su abuela y a su bisabuela. Luego, las dibujó:

Otros no necesitaron a personas tan cercanas para observar los rostros, los ojos, las arrugas que revelan los retratos, una especie de retablo de mujeres hurdanas. Todos los escolares supieron de su esfuerzo y su tesón; de su generosidad y de su valentía frente a las dificultades. Las miraron, las imaginaron, las dibujaron y les dejaron escritas en papel sus preguntas y sus sentimientos.

La última jornada comenzó con la visita de los escolares del Primaria del colegio Los Ángeles de Caminomorisco. Los de primero, con su tutora Yolanda; los de segundo y tercero, con Isabela; y los de cuarto, con Mariángeles. Por parte de la asociación almaHurdes, Mari, Herminia y Ruth se ocuparon de explicar todo aquello que los pequeños quisieron conocer sobre la exposición.

Luego, ellos fueron  sacando sus propias conclusiones.

Los chiquillos dejaron constancia de su paso por la exposición con sos propias obras.

A continuación llegaron los chiquillos del colegio de Casar de Palomero. Los de primero y segundo, con su tutor Álvaro; los de tercero y cuarto, con Isabel y Carlos, y los quinto y sexto, con Rubén. El mismo ciclo de actividades, pero siempre con la naturalidad y la sorpresa que los niños y las niñas ofrecen.

Y tras la visita, los dibujos. En esta ocasión la diferencia de edad de los escolares explica su grado de complejidad y de espontaneidad.

El cierre definitivo lo pusieron los niños y las niñas de Azabal, con sus tutoras Elena y Pilar.

Y para terminar, sus trabajos:

¿Cabía un cierre mejor para la exposición de las mujeres hurdanas, en su propia tierra, que la visita de todos estos niños y niñas?

Fue posible gracias al esfuerzo de todos los chiquillos que participaron, de sus profesores, del Centro de Profesores y Recursos de Caminomorisco y de los miembros de la asociación AlmaHurdes que organizaron la infraestructura necesaria, las actividades, que atendieron a los pequeños e inclulso hicieron las fotografías para dejar constancia de que merecía la pena el trabajo.

Esa fue la verdadera conclusión. Merecía la pena. Hemos disfrutado.