La exposición “Las Hurdes: Tierra de Mujeres” se despidió el domingo 30 de agosto del Palacio de La Salina y de Salamanca. De este tiempo queda la nostalgia alimentada por el trato recibido: el de todas las personas que se acercaron a verla y a leerla, el de la Diputación provincial, el de los medios de comunicación…

Como símbolo de todo ello cabe citar el comentario en su facebook de Alejandra Martín Casado, una persona del ámbito cultural salmantino.

Alejandra añadió más tarde en su facebook otras frases estimulantes: “Gracias por salvaguardar la memoria, la vida de Las Hurdes encarnada en estas mujeres mayúsculas. Es un preciosísimo y emocionante trabajo el que lleváis a cabo con tanto mimo y cariño”.

De manera similar se ha manifestado una de las personas que, desde la Diputación provincial, ha colaborado estrechamente en la muestra salmantina:”La exposición, el argumento, la razón de ser lo merece porque es impecable su relato y la armonía que habéis logrado en su presentación merece ser reconocida. No es una muestra al uso, retratos bien construidos, etc; se percibe aquí su alma, el interior de su plan. Y eso, se transmite”.

Juan Antonio Feltrero, responsable del excelente montaje y de la supervisión de la exposición en Salamanca, ha manifestado que la acogida ha sido muy favorable, tanto por el número de visitantes como por el interés demostrado. “No solo han apreciado el valor de las fotografías sino han tratado de conocer a las mujeres a través de los textos que acompañaban a sus retratos”.

La muestra vivió en sus últimas horas en Salamanca un momento de emoción definitivo: la visita de la familia de Marina. Las dos Marinas, abuela y nieta, otra vez juntas; madre e hijas, unidas. Este tiempo en que mirarse cara a cara, sin mascarilla ni mampara, y acariciarse parecen prohibidos también genera sentimientos inolvidables.