Las Hurdes, realidad y leyenda del mito

La Semana Cultural de Las Hurdes en La Alberca, promovida por la asociación cultural AlmaHurdes, comenzó con una conversación en torno la realidad y la leyenda de la comarca extremeña que alimentaron su propio mito. La charla la protagonizaron, José Luis Puerto y David Matías, dos profundos conocedores no solo del territorio sino también de su valor simbólico, tal vez el aspecto más destacado desde un punto de vista identitario. La reflexión desarrollada el 13 de agosto de 2021 en el Teatro MUnicipal albercano, estuvo marcada por los múltiples vínculos, históricos y culturales, entre Las Hurdes y La Alberca.

El albercano José Luis Puerto es un reconocido poeta, premio de Castilla y León de Las Letras, y ha realizado múltiples estudios y relatos de carácter etnográfico sobre La Alberca y Las Hurdes. David Matías, filólogo, es autor de La leyenda de Las Hurdes, un texto surgido como tesis doctoral que mereció el premio Aruro Barea  2019 al mejor estudio sobre temas relacionados con Extremadura.

El interés de la charla ha impulsado a AlmaHurdes a recoger casi textualmene los aspectos más relevantes de una conversación necesaria para comprender a Las Hurdes, a La Alberca y las relaciones culturales entre ellas.

Jesús M. Santos, representante de AlmaHurdes. ¿De dónde parte vuestra relación con el territorio de Las Hurdes y La Alberca?

José Luis Puerto.- Mi vinculación con Las Hurdes viene por vía familiar, mis dos tías hermanas de mi madre han sido maestras y han ejercido en Las Hurdes. Mi tía Vicenta estuvo en Riomalo de Arriba. Y era curioso porque cuando ningún maestro resistía allí más de tres meses, mi tía estuvo 7 años y era muy querida de todos los hurdanos. Yo me pasaba meses con ella y para mí la gente de Riomalo de Arriba es gente gente mítica muy querida.

Recuerdo que en la escalinata de la iglesia, después de la misa y el rosario de la tarde, las mujeres y los niños comenzaban a desgranar un relato mítico, tradiciones orales, cuentos, cantares, anécdotas… Y a partir de ahí empecé a escuchar el rumor de Las Hurdes y nunca he dejado de estar en contacto con él. Ya de adulto, junto a los etnógrafos folcloristas Félix Barroso y Antonio Lorenzo, hemos recogido buena parte de los relatos orales de Las Hurdes.

Uno de los más sabios y entendidos del cuento folclórico en el mundo, Julio Camarena -que murió de cáncer de próstata en noviembre de 2004-, me hizo prometerle que publicaría mi colección de cuentos hurdanos. En España ya había tres colecciones de cuentos excepcionales, una es la de Las Hurdes; la que recogieron unos profesores de Cádiz y la de José Manuel Pedrosa, profesor de la Universidad de Alcalá.

En el Catálogo Tipológico del Cuento Folclórico Español, editado por Julio Camarena y el sociólogo francés Maxime Chevalier (Gredos, 1995-1997) aparecen ejemplos de muchos cuentos de Las Hurdes. Con todo esto quiero decir que siempre he tenido mucho contacto con Las Hurdes y con gente amiga extraordinaria, y sigo indagando, investigando sobre esta comarca.

David Matías.- Mi relación con Las Hurdes tiene un origen familiar. Yo nací y me crié en un pueblo que está entre Plasencia y Coria que se llama Galisteo. Pero toda mi familia materna nació y vive todavía en Las Mestas, con lo cual tengo el 50 por ciento de ADN hurdano. Pero mi interés por Las Hurdes como materia de estudio e investigación tiene un origen más intelectual que familiar. Después de terminar los estudios de Filología Hispánica en Cáceres, siempre quise hacer el doctorado y una carrera de investigación.

Cuando me senté a hablar con mi tutor de tesis, Enrique Santos Unamuno, bisnieto del escritor salmantino, sobre el tema elegido, me dijo que hiciera una lista de los territorios extremeños con mayor capital simbólico, según la terminología del sociólogo francés Pièrre Bourdieu, que entiende por capital simbólico cultural el territorio por el que pasado un mayor número de artistas, fotógrafos, cineastas, personalidades que luego escriben sobre el lugar contribuyendo a recrear la imagen que luego exportará al exterior.

Y en esa investigación no encontré ningún territorio en España que tuviera tanto capital simbólico como Las Hurdes. Por allí había pasado Lope de Vega; los Carmelitas dejaron textos sobre Las Batuecas y Las Hurdes; estuvo el padre Benito Jerónimo Feijoo, religioso benedictino, ensayista y polígrafo; Larra escribió simbólicamente su artículo ‘Vuelva usted mañana’ desde Las Batuecas. Después vienen Unamuno, Alfonso XIII y Gregorio Marañón, entre otros.

A finales del siglo XIX y principios del XX, la regeneración de Las Hurdes se convierte en una cuestión de Estado, es decir, se produce una auténtica explosión. Y antes de eso, hubo viajeros nobles franceses e ingleses que vinieron a ver qué era eso de la leyenda hurdana. Luego llega Buñuel, explota la leyenda y se exporta a Estados Unidos, es decir, se convierte en algo global, que se puede comparar en muy pocos casos con otros territorios. Por eso yo digo que Las Hurdes es uno de los lugares con mayor capital cultural y simbólico de España y de Europa, tal vez comparable con puntos muy calientes como Los Alpes o Transilvania (Rumanía).

‘Los hurdanos son un pueblo maldito, con una gran personalidad, como los maragatos, los vaqueiros de Alzada, los agotes de Baztán en Navarra o los chueca de Mallorca”  José Luis Puerto 

JMS.- Habéis planteado ya dos puntos de partida diferentes. La posición de José Luis es la cultura popular, el relato, las tradiciones, todo lo que surge desde dentro de la comarca o de aquello que es absorbido por la comarca. La postura de David es la mirada desde fuera. ¿En qué manera se complementan y coinciden, de qué forma se diferencian?

JLP.- Las Hurdes es una comarca con un capital simbólico amplio y evidente, una de las que tiene más bibliografía desde el siglo XVI hasta ahora. Los hurdanos son un pueblo maldito, como los maragatos, los vaqueiros de Alzada, los agotes del valle de Baztán en Navarra, o los chueca de Mallorca, es decir, son un pueblo con una gran personalidad.

Curiosamente, entorno a Las Hurdes ha habido distintas miradas. Primero ha habido una una mirada arcádica, legendaria, el mito de Las Batuecas relacionado con el del buen salvaje. La Corona española descubre América, “el mundo salvaje”, cuando en España queda todavía un pueblo salvaje sin cristianizar. Pero no olvidemos que esa leyenda es propaganda de la Casa ducal de Alba, es una leyenda interesada.

Lope de Vega sí conocía esto porque estuvo desterrado de Madrid en Alba de Tormes y, por tanto, su señor era el Duque de Alba. Y Las Batuecas del duque de Alba es una comedia que, de alguna manera, representa una glorificación de la Casa ducal de Alba a través de una leyenda, que ya había escrito en latín el bachiller Alonso Sánchez, ‘Rebus Hispaniae’ (‘De las cosas de España’), publicada en Alcalá de Henares. Luego entonces la primera mirada que hay sobre Las Hurdes es el mito de la leyenda arcádica, del buen salvaje que cristianiza el duque de Alba, una parte del territorio español que estaba todavía sin civilizar y esa es la glorificación del duque de Alba.

‘La leyenda negra sobre Las Hurdes la fraguan los burgueses, los acomodados cortesanos que miran a la España rural con prevención; y entonces se gesta la leyenda negra, no solo sobre Las Hurdes sino sobre toda la España rural”  José Luis Puerto

Pero después viene un momento mucho más cruel, que a mí me gustaría llamar de la señorialización. Las Hurdes pertenecen al Señorío de Granadilla, que encarga su gestión a La Alberca. Dice Larruga en sus memorias del S. XVIII que La Alberca controla Las Hurdes con mano de hierro; de hecho, en el Archivo Histórico de Salamanca siempre hay pleitos de los hurdanos con los albercanos.

Luego viene otra etapa que es la leyenda negra, que no olvidemos que se fragua en la Corte, en Madrid. La leyenda negra sobre Las Hurdes, sobre la España rural, la fraguan los burgueses, los acomodados cortesanos que disponen de todos los adelantos y miran a la España rural con prevención, porque no hay higiene, no hay sanidad, no hay toda una serie de elementos y entonces se gesta la leyenda negra, y no es solo sobre Las Hurdes, sino sobre toda la España rural.

El siguiente momento llega con la visita del Rey y para contextualizarlo tenemos que saber que a finales del siglo XIX se produce en España un movimiento del que participa el 98 – David ha hablado de Unamuno- y también los regeneracionistas; y es que España es un país decadente que, de alguna manera, ha perdido peso en Europa y necesita una regeneración.

Las Hurdes también necesitan una regeneración pero en este caso se nombra con el término de ‘redención’. Y quien primero la acomete es la Iglesia católica. De hecho, los padres del congreso de hurdanófilos (Plasencia, 1908) son el obispo Jarrín y el canónigo José Polo Benito. Y aquí quiero reivindicar la figura del canónigo José Polo Benito, una persona amante de los hurdanos que trató de dignificar su vida y, sin embargo, por el destino trágico de algunos personajes, es fusilado en la Guerra Civil por uno de los bandos, algo totalmente injusto.

Cuando viene Alfonso XIII, primero se manda a los doctores Bardají y Marañón. Y Marañón hace un diagnóstico miope de Las Hurdes, no entiende que el problema de la comarca es sanitario, como en toda la España rural. Entonces Alfonso XIII viene a abordar la redención de Las Hurdes a través del Estado, como antes lo hizo la Iglesia.

Ya en los últimos años, Las Hurdes entra en la fase de la normalización, deja de ser un territorio mítico para convertirse en un territorio normalizado.

‘La leyenda negra de Las Hurdes nace, al igual que la leyenda blanca, ligada al mito del buen salvaje”  David Matías

DM.- Me parece muy interesante la distinción que hace Jesús (Santos) entre la mirada endógena y la mirada exógena. La mirada endógena o interior se refiere a cómo los hurdanos se han visto y se han narrado a sí mismos; y la mirada exógena o exterior es la de todos los viajeros extranjeros y los autores que han recreado y han dado una difusión mayor. La mirada endógena se resume en las leyendas y la mirada exógena se refiere a la leyenda, que es los mismo que la leyenda negra, un metarrelato  o un corpus de relatos multimedia que componen la leyenda. En ese sentido, la mirada de José Luis y la mía se complementan.

Mi campo se centra en la mirada exógena, la leyenda negra que nace, al igual que la leyenda blanca, ligada al mito del buen salvaje. El alcalde de La Alberca preguntaba antes desde cuándo se conocen Las Hurdes y se puede decir que su nombre aparece a finales del siglo XII y principios del siglo XIII, ligado a textos reales sobre la Reconquista. A medida que el Reino de León va conquistando todo lo que es la Trasierra ya se va hablando del nombre de Las Hurdes y, además, se va deslindando de norte a sur de una forma precisa, con una identidad muy definida.

Después de esos textos documentales nace la crítica con autores que no se ponían de acuerdo en si el primer texto sobre la leyenda es la obra de teatro de Lope de Vega, Las Batuecas del duque de Alba -en aquella época se confundía Las Hurdes con las Batuecas, se consideraba que todo era lo mismo-  o si la leyenda ya circulaba por la zona y lo que hizo Lope fue ponerla sobre las tablas de un teatro, como ocurrió antes con obras como La serrana de la Vera, y no sé si algo sobre la Peña de Francia…

JLP.- Hay algo pero es de Tirso de Molina.

‘En torno a la leyenda de Las Batuecas hay una suerte de constelación mítica o legendaria en todo el oeste peninsular”  José Luis Puerto

Al final de la obra de Lope de Vega, se termina la leyenda de Las Batuecas, porque esos batuecos que eran paradigma de la rusticidad pasan a ser vasallos cristianos del duque de Alba”  David Matías

DM.- Bueno, pues son casos parecidos. La obra de Lope de Vega se fecha alrededor de 1590, según las últimas dataciones más fidedignas que tenemos mediante las herramientas más modernas. Pero cuando empecé a investigar encontré otro documento, Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme (también llamado Códice Durán), del dominico Fray Diego Durán (Sevilla, 1537-Ciudad de México, 1588), que fue evangelizador de indígenas de Las Indias. Este cronista escribe un libro para los lectores españoles, que hoy es la fuente principal de la historia del imperio azteca o mexica. Se trata de un prototratado de etnografía con una información valiosísima. Y está hecho para que el lector español pueda comparar la ‘rusticidad’ de los batuecos con la ‘rusticidad de los indios’, que no abandonan sus creencias paganas y no se dejan evangelizar. Él decía que antes se dejarían matar que aceptar que eso que hay en el cielo, la luna, no es un trozo de queso y es un astro celeste. Y ese texto es unos 30 o 40 años anterior a la composición (no a su impresión) de la obra de Lope de Vega, lo que nos lleva a determinar que Lope de Vega no inventó la leyenda de las Batuecas y de Las Hurdes sino que la tomó del entorno y la escenificó y codificó mediante las leyes del teatro.

Pero se da un efecto muy interesante, porque la obra de Lope termina con las huestes del primer duque de Alba, que en tiempos de los Reyes Católicos viene de la guerra de Granada y entra en Las Batuecas, donde vivía una tribu descendiente de los godos que hablaba un idioma extraño y vivía como una especie de neandertales. Ese duque de Alba los coloniza, evangeliza y bautiza como vasallos propios, de forma que la obra de Lope de Vega termina con la leyenda de las Batuecas, porque esos batuecos que eran paradigma de la rusticidad y una especie de salvajes con pieles y largas melenas, pasan a ser vasallos cristianos del duque de Alba.

Lo curioso, como digo, es que autores como Alonso Sánchez se toman en serio esa leyenda y al ponerla en latín y en un libro de Historia de España (Rebus Hispaniae, 1604), difunden esa leyenda como si siguiera vigente. Y entonces deja de funcionar el dispositivo de desactivación de la leyenda que tiene la obra de Lope de Vega, porque es tan potente la imagen de unos batuecos salvajes que viven en el monte que es lo que los lectores y los autores que van a tratar el tema van a tener en cuenta. De forma que nadie le da importancia a la llegada del duque de Alba, que es quien los evangeliza y asume como vasallos. O sea, que al latinizar la leyenda se le da carta histórica y, mediante la difusión de otros autores, sigue creciendo como una bola de nieve.

‘Los hurdanos tienen un imaginario tradicional muy poderoso”  José Luis Puerto

JLP.- En torno a la leyenda de Las Batuecas también hay una suerte de constelación mítica o legendaria en todo el oeste peninsular, porque en el barroco hubo una moda entre determinados escritores para ver dónde se ubicaba el paraíso terrenal. Juan Eusebio de Nüremberg y Ottin (1595-1658) sitúa el paraíso terrenal en Las Batuecas, y este es otro elemento que confluye ahí. Luego, el autor del libro Cartas de España establece en este territorio el sepulcro del mítico rey portugués don Sebastián.

Hay que decir que el sebastianismo es un sustrato legendario de tipo mesiánico importantísimo para Portugal. ¿En qué sentido? El rey don Sebastián desaparece en la batalla de Alcazalquivir y se convierte para los portugueses en un monarca mítico. Después, Portugal pasa a depender de España durante unos años, entra en decadencia y los portugueses entienden la figura del Rey Sebastián como un libertador, una suerte de mesías que tiene que volver. Y así la nueva edad de oro que espera Portugal depende del sebastianismo, que es una leyenda para nuestros vecinos.

Bueno, pues, el sepulcro del Rey Sebastián está ubicado en Las Batuecas. Don Rodrigo viene después a morir a Santibáñez de la Sierra, en una ermita mítica y una fuente de San Juan, es decir, hay toda una serie de constelaciones legendarias: Las Hurdes, Las Batuecas, Salamanca, que de alguna manera configura nuestro territorio como una suerte de mito que tiene que ver con el oeste, con el extremo, con el misterio, con lo desconocido y que va más allá de lo meramente histórico, como David ha ido explicando.

Luego está la visión de los hurdanos desde dentro. Por ejemplo, sobre Las Hurdes había un tópico totalmente inexacto que, incluso, lo han mantenido autores como Julio Caro Baroja, según el cual es una comarca muy deprimida y aislada que apenas tiene tradiciones orales. Mentira. Hemos ido demostrando que Las Hurdes tiene un romancero excepcional y lo hemos recogido. Hay una serie de romances hurdanos que ha descolocado totalmente la clasificación del Seminario Menéndez Pidal (Madrid). Tal es así que el folclorista José Manuel Fraile Gil empezó a dudar de ellos, de forma que los eruditos del Seminario dijeron que ese era un romancero falso inculcado por los cultos. Y, claro, entendiendo un poco la antropología hurdana desde dentro es imposible pensar que al señor Paulino se le pueda enseñar un romance heroico. ¡Imposible! Paulino lo sabe porque lo conoce y lo interpreta. Las leyendas de Las Hurdes también son fastuosas y los cuentos son extraordinarios. Gente como el fraile Gil, que recogió tradiciones, Félix Barroso, Antonio Lorenzo y yo mismo hemos ido desmintiendo ese tópico.

Los hurdanos tienen un imaginario tradicional muy poderoso, después voy a contar una leyenda del señor Antonio, de Aceitunilla, sobre la creación del hombre y la mujer.

Los mitos gemelos de Las Hurdes, Las Batuecas y la Peña de Francia van dialogando y se van contaminando y creando un mitema, un metarrelato enorme”  David Matías

DM.- Es muy interesante lo que comentas sobre esa constelación de mitos, porque Fernando Rodríguez de la Flor -uno de los investigadores que más saben de Las Batuecas y de Las Hurdes  -tiene varios libros que recomiendo muchísimo, sobre todo, el primero- habla de ‘mitema’, es decir, de contaminación de mitos, porque justo cuando empieza a surgir el de Las Batuecos -el mismo que la leyenda de Las Hurdes-, empieza también la leyenda de la Sierra de Francia, a raíz del descubrimiento de la Virgen por parte del francés Simon Roland, conocido como Simon Vela. Los propios dominicos empiezan a difundir esas leyendas, igual que los carmelitas dan a conocer las leyendas de Las Batuecas. Luego, Lope de Vega codifica y super difunde las leyendas igual que hace Tirso con la de la Peña de Francia. Son mitos gemelos que se van comunicando, van dialogando y se van contaminando y creando lo que Rodríguez de la Flor llama mitema, un metarrelato, algo enorme.

JLP.- Sí, pero también es curioso que llegue hasta aquí toda la temática francesa carolingia, que guarda relación con la vinculación de toda esta zona con la tradición jacobea. Aquí hay una serie de topónimos carolingios: la fuente Roldán de Tamames, Fuenteguinaldo del conde Grimaldo, etc. Es decir, que la temática heroica francesa de ciclo carolingio llega hasta aquí.

Luego, vinculado con la tradición jacobea, llega el franciscanismo, otro elemento que tiene mucho que ver con el sustrato medieval europeo que es la visita de San Francisco de Asís a Ciudad Rodrigo. Es muy interesante, por ejemplo, el Convento de Los Ángeles.

Y luego también, por si fuera poco, hay un paso que afecta a esta tierra nuestra, en el sentido general, con la subida desde Sevilla de los restos de San Isidoro a la Colegiata de León. Todo se va contaminando y ese tejido que se va mezclando nos debería llevar a entenderlo todo de otra manera.

JMS.- Antes hablaba José Luis del sentido del paraíso. Pero David organiza la reflexión de Las Hurdes a través de tres puntos fundamentales: el paraíso, el purgatorio y el infierno. ¿Por qué?

DM.- Las Hurdes y las Batuecas tienen una bibliografía enorme. En mi tesis hay 500 entradas bibliográficas. Y el principal problema no es ponerte a investigar, sino encontrar un hilo conductor que le dé cierto sentido al relato. Y a base de encontrar muchos elementos que se repetían en los textos que iba leyendo, vislumbré una especie de mapa que me proporcionaba la cosmogonía cristiana con la división entre paraíso, purgatorio e infierno y que me iba muy bien para clasificar y hablar de la leyenda blanca y de la leyenda negra en sus distintos estratos, saltando en el tiempo y relacionando elementos continuos o repetitivos.

Por ejemplo, el paraíso se compone de otras subcategorías e imágenes como el Jardín del Edén; el purgatorio se compone de dos imágenes básicas que son el desierto y el destierro, que habían funcionando  en la transmisión de Las Hurdes. El infierno tiene además subcategorías como el bárbaro hurdano como ser incivilizado o la categoría del espejo, o la de tierra sin pan, cuyo máximo exponente es Buñuel. Y conectando esta forma de clasificar sui generis, que tiene mucho que ver con la mitocrítica, a lo que ha dicho José Luis del falso mito sobre la inexistencia de folclore hurdano -también reproducido por Caro Baroja-, yo encontré otra especie de mito que afirmaba que en Las Hurdes no había música.

De hecho, el narrador del documental de Buñuel dice que, después de vagar muchos días por Las Hurdes no han oído ni una sola canción; un pequeño fragmento de mito que se repite en muchas obras y quizás su origen esté en el Diccionario de Pascual Madoz, que le dedica una entrada a Las Hurdes, hacia el año 1840, absolutamente demoledora. Madoz toma como base la leyenda de Lope y le da una vuelta, de tal forma que esos seres que habitaban en el bosque ya se había convertido en una raza totalmente degenerada a la luz de la antropología médica de la época. Y mezcla esa seudociencia negativa, ese falso positivismo, con un montón de juicios morales, de hecho, dice que más valdría llamar a las casas de los hurdanos grutas o pocilgas, y añade que la guarida de un jabalí huele mejor que esas viviendas; en definitiva, juicios de valor que no son admisibles en un texto pretendidamente científico.

Ese texto de Pascual Madoz es uno de los grandes hitos de la leyenda negra que luego va a amplificar, a su pesar, Buñuel, aunque el cineasta aragonés en ningún caso es responsable de su creación. Y reproduce el mito de la ausencia de folclore y música en Las Hurdes, como indicaba José Luis.

‘Hoy día hay otra prolongación del mito que sigue imantando esas miradas externas de los visitantes, porque de algún modo aquí hay un sustrato histórico y cultural”  José Luis Puerto

JLP.- En esta tierra nuestra -Hurdes, Sistema Central, Sierra de Francia- hay dos mitos muy interesantes. Por una parte, el mito del jardín, lo paradisiaco que renuevan los carmelitas descalzos, generando una suerte de ámbito ascético que es el desierto, aunque se dé la paradoja de que todos los desiertos carmelitas estén ubicados en verdaderos espacios paradisiacos, naturales, como el de Batuecas y el de Buçaco, cerca de Coimbra. Y el otro mito que viene de la Antigüedad es el del oro. Los trabajos de Hércules están relacionados, en todo el oeste, con el jardín y los mitos del oro. El Alagón es un río de arenas auríferas, en el Cabaco (Salamanca) ya hay una explotación romana a través del sistema de la Ruina Montium del oro. Y todo esto es otro elemento que gravita en este ámbito nuestro.

Y hoy día hay otra prolongación del mito que, pese a vivir en la España abandonada, la España vacía o vaciada, o como quiera llamarse, sigue imantando esas miradas externas de los visitantes, porque de algún modo aquí hay un sustrato histórico y cultural.

 

‘Morir de éxito con el turismo es un peligro real (…) Me inclino hacia conceptos como desarrollo sostenible, que no obedecen a la lógica del usar y tirar” José Luis Puerto

 

JMS.- José Luis se ha referido antes a que hemos entrado en el periodo de la normalización. Pero esto puede significar una pérdida de identidad, de un menor reconocimiento exterior. Y, tal vez, para revalorizar la comarca sea necesario reforzar esa personalidad, para que la atención de quienes la miran sea más potente. ¿Cómo se consigue que los valores culturales tengan también efectos económicos, de forma que repercuta en la prosperidad de sus gentes? ¿O ya hay que abandonarse a la suerte, a las deslumbrantes fachadas de La Alberca y al desaparecido patrimonio de Las Hurdes?

DM.- Lo que comentaba José Luis sobre el jardín del Edén tiene conexión directa con esta pregunta, porque las imágenes que operaron en la leyenda se supone que mueren con el viaje de Juan Carlos I en el 98. Esas Hurdes están en un proceso de normalización, donde no hay nada real que motive esa leyenda. Pero sí es verdad que las imágenes que conformaban el metarrelato de la leyenda, como puede ser el Jardín del Edén, tienen continuidad y siguen vivas. Como contaba José Luis, una de las primeras manifestaciones del Jardín del Edén es la de los textos de los Carmelitas que fundan el Convento de Las Batuecas y que, además, crean todo un jardín botánico paradisiaco con especies exóticas de todo el mundo, en una zona del valle que tiene un microclima.

Pero luego tienen mucha continuidad toda esa imagen del Jardín del Edén, por ejemplo, cuando el padre Nirenberg cuando dice que el paraíso podría estar oculto como hasta hace poco Las Batuecas, pero en la publicidad institucional.

Ahora se quiere vender Las Hurdes como un jardín, con ecos de ese Jardín del Edén, como una especie de paraíso en la tierra. Es curioso como las imágenes que conformaban la leyenda hurdana-batueca siguen teniendo continuidad a través de estos multimedia.

¿Cómo aprovechamos esa historia cultural tan potente que tienen Las Hurdes y que nos une además con La Alberca? En este sentido, A mí me interesa mucho un texto fundacional para reflexionar sobre la España despoblada, que es La España Vacía, de Sergio del Molino, que le dedica un capítulo a Las Hurdes. Y una de las cosas más interesantes sobre la que llama la atención Del Molino es que cuando él visita la comarca intenta seguir las huellas de Buñuel, como la mayoría de turistas. Y Del Molino se sorprende de que no haya ni rastro de Buñuel. Si Las Hurdes estuvieran en Cataluña, todos los pueblos por los que pasó el cineasta estarían atiborrados de merchandising.

Y creo que esa sería una forma de aprovechar el patrimonio cultural como motor económico; al menos, eso es lo que va buscando Del Molino, que confiesa querer comprarse una camiseta del documental de Buñuel y no encuentra dónde, aunque no sea tan difícil de hacer. Como decía Gabriel y Galán, ‘pan de trigo, pan de ideas para el alma’. Hoy, más que pan de trigo, falta pan de ideas. Y, además, les recuerdo que Buñuel también pasa por La Alberca. ¿Y hay rastros de Buñuel en esta tierra? Pues este es otro problema compartido.

 

‘Sería interesante dar los primeros pasos hacia la creación de una industria cultural basada en el gran patrimonio que tenemos” David Matías

 

JLP.-  De todas maneras, yo veo en el presente peligros de los que nos somos muy conscientes. El primero es el de convertirnos en una reserva. ¿En qué sentido? Hoy día la sociedad funciona por mecanismos económicos, del beneficio, y todo se consume; lo peculiar, lo antiguo, lo tradicional se devora como en una reserva. Y a lo mejor vamos a ser devorados por esta lógica del turismo, de los visitantes, que nos está vaciando un poco, porque La Alberca es muy hermosa pero su arquitectura popular está muy destruida, algo que también pasa en Las Hurdes.

Luego hay miradas dignificadoras sobre Las Hurdes. Frente a aquellos que pensaban que las viviendas eran zahúrdas, pocilgas, de repente llega el gran estudioso de la arquitectura popular, Carlos Flores -que tiene cinco tomos hermosísimos sobre la arquitectura popular en España- y dignifica la mirada sobre la arquitectura hurdana: arquitectura negra, bellísima, que utiliza los materiales de la zona, que tiene una funcionalidad respecto a los tipos de vida.

Y hay otras miradas dignificadoras desde el punto de vista antropológico, como la del antropólogo Maurizio Catani. Yo creo que no nos deberíamos entregar tanto al turismo sino pensar que puede ser un peligro. De éxito y de peculiaridades también se muere, es decir, tenemos que defender lo que creamos que es lo peculiar. Y por eso me inclino hacia conceptos como desarrollo sostenible, que no obedecen a la lógica del usar y tirar.

DM.- Antes hablabas de tus recuerdos en Riomalo de Arriba (Las Hurdes). Ahora mismo solo viven tres personas, pero eso ha hecho que todo el pueblo conserve su arquitectura vernácula. Riomalo de Arriba es hoy un pueblo congelado en el tiempo, conservado en formol, un auténtico museo al aire libre. Y creo que eso se debe dar a conocer. Si me dan a elegir entre la despoblación de una comunidad como Las Mestas, donde viven cuatro personas en invierno, o su turistificación, elijo lo segundo, aunque no sea la solución definitiva. Sería más interesante dar los primeros pasos hacia la creación de una industria cultural basada en el gran patrimonio que tenemos.

JLP.- Sí, por ahí iría la cosa, porque eso de morir de éxito con el turismo es un peligro real, que lo está viviendo también una ciudad como Barcelona. Los gobernantes y sectores de la ciudadanía se dan cuenta de que hay una saturación que pone en peligro el equilibrio de una gran urbe. Creo que en nuestra zona también tenemos ese peligro.

DM.- Para eso está el concepto de turismo sostenible.

“Las Hurdes y La Alberca estamos condenados a entendernos, a dialogar” José Luis Puerto

JLP.- Ya que estamos en La Alberca quiero reiterar una reflexión que hago siempre. La Alberca y Las Hurdes han tenido una relación a lo largo del tiempo. Las Hurdes han dependido de La Alberca. Ya decía que hay cantidad de conflictos y de pleitos fruto de la señorialización que han sufrido Las Hurdes, respecto al señorío de Granadilla gestionado desde La Alberca.

Yo siempre he pensado que La Alberca tiene una deuda con Las Hurdes, igual que los países europeos, como colonizadores, tienen una deuda con los países colonizados. Y esta deuda se podría ir solucionando a través del diálogo. Y ese diálogo se refleja en muchas de las miradas foráneas que hemos señalado, como la de Buñuel, que incluye a La Alberca cuando hace el documental Las Hurdes, tierra sin pan; y las de Armando López Salinas o Antonio Ferres cuando empiezan el libro de viaje sobre Las Hurdes en la posada albercana del tío Alberto Belisario.

Es decir, que estamos condenados a entendernos, a dialogar. La población, indudablemente, lo ha ido haciendo. Desde que yo era niño la presencia de los hurdanos en La Alberca es constante y también la bajada de las gentes de La Alberca. Ha habido relaciones amistosas, un poco fraternales. Y yo creo que debiéramos -como se ha dicho aquí esta tarde- pensar que tenemos también problemas comunes, como los recursos de que disponemos y el tipo de turismo que queremos. Y por eso estas jornadas se tienen que ir potenciando y por ahí veo la solución de esa deuda que tenemos respecto a Las Hurdes.

DM.- Ese debate, además de muy interesante, está muy candente, porque hace poco el mandatario López Obrador dijo que España tenía que pagar una deuda histórica a México. Pero más allá de la provocación, me parece muy sugerente lo que dice José Luis porque estamos condenados a entendernos y, además, tenemos problemas comunes.

Sería interesante explorar una especie de alianza, de cooperación, a la hora de explotar todo este patrimonio cultural compartido, siempre con la vista puesta en su aprovechamiento como motor económico porque tenemos un problema grave, en general, que es el desempleo, y, como consecuencia de ello, la despoblación. Hay que poner en marcha todas las herramientas que tenemos para frenar esos problemas y una de nuestras herramientas más potentes es el patrimonio cultural.

A mí me gusta citar a este respecto una frase de Unamuno, uno de los más agudos analistas del problema de Las Hurdes. Él decía que todo el que iba a Las Hurdes iba a confirmar la leyenda o a refutarla, una servidumbre que también le atañe. Yo, por ejemplo, cuando hice mi trabajo era plenamente consciente de que en algunos casos estaba asumiendo la leyenda y en otros, refutándola. Y de hecho uno de mis principales aprendizajes es que los tópicos, si duran siglos, es por algo, porque hay detrás una realidad material que los sustenta.

Pues dando la vuelta a esa frase de Unamuno, tenemos que aprovechar el partido que le han sacado al mito todos esos viajeros y escritores que han pasado por Las Hurdes. Buñuel es hoy más famoso que Las Hurdes y quizás también que La Alberca, y lo que tenemos que hacer nosotros es ir ahora al prestigio, a la fama y al capital simbólico de Lope de Vega, Buñuel y Unamuno, entre otros, para aprovecharlos en nuestro beneficio de forma compartida, como señalaba José Luis.

JLP.- Antes de terminar, quiero recordar que Unamuno era tan listo y tenía una mirada tan adelantada, que cuando va a Las Hurdes no ve lo mismo que los demás, ve otras cosas. Una de ellas es la vinculación clara entre Las Hurdes y la España meridional y la septentrional. Por ejemplo, se fija en que hay tiestos como en La Alberca y que el habla aspira la ‘s’ y la ‘j’, elementos propios del Sur. Esas visiones de Unamuno son nuevas e inéditas en aquel momento.

Y ya que Jesús hablaba al principio de esa indagación que hemos hecho en las tradiciones de Las Hurdes, a mí siempre me gusta contar una pequeña leyenda que no está catalogada como cuento y que me narró el señor Antonio, de Aceitunilla, sobre la creación del sexo masculino y femenino, para que veáis la perspicacia de la imaginación de los hurdanos:

Al principio del mundo estaba Dios solo y se aburría/ Solo podía hablar con Antonio el Zapatero/ Y le dijo Dios a su amigo: Mira, yo tendría que hacer algo para no aburrirme/ Eso para ti es muy fácil, le dijo el Zapatero: creas unas figuras en dos mitades, me das hilo y yo te las coso/ Y, en efecto, Dios creó cuatro mitades de dos seres, de arriba a abajo; y le dio un ovillo de guita a su amigo/ Antonio el Zapatero dividió el ovillo a la mitad y empezó a coser las figuras, a coser, a coser, a coser…/ Y resulta que faltaba un poquito de hilo/ Tuvo que dejar algo sin hilar/ Pasó a coser la segunda figura de arriba abajo, y lo que le había faltado en la primera, sobraba en la segunda/ Entonces, tuvo que dejar un hilo colgando y dos nudillos”

 

Quién inventó Las Hurdes

¿De dónde vienen los hurdanos? ¿De los godos? ¿Tienen un origen pastoril? preguntó el alcalde de La Alberca, Miguel Ángel Luengo, y el investigador David Matías le contó las respuestas que han dado las distintas leyendas, junto a la teoría historicista.

“Lope de Vega dice que son descendientes de los godos que intentan refugiarse de los musulmanes en los escarpados valles batuecos, donde nadie los va a perseguir. Allí quedarían aislados del exterior y fundarían una tribu de semisalvajes, que va perdiendo el contacto con el resto de la corona de Castilla y con Al-Andaluz, hasta que son redescubiertos por el primer duque de Alba, en tiempos de los Reyes Católicos”.

“Muchas leyendas, sobre todo del siglo XIX, dice que son descendientes de los judíos expulsados o también de los moriscos y que de ahí se toma el nombre de algunos lugares como Caminomorisco”.

“Pero todos los intentos de respuesta provienen de leyendas. Y hay unas menciones documentales sobre Las Hurdes muy precisas a finales del siglo XII y principios del XIII, ligadas a la Reconquista por parte del Reino de León, es decir, hay una serie de cartas que no son reales por las que se reparten las tierras que se van conquistando en la Transierra. Y se dice que Alfonso X El Sabio deja a uno de sus hijos desde Ovejuela hasta Las Mestas, como si se tratara de una zona con entidad propia como pueden ser hoy Las Hurdes. Y se ha investigado que esos poblados se fundan en esas fechas y muchos de ellos tienen toponimia ganadera, se cree que son majadas de pastores que se iban fundado de forma estable a medida que el ejército leonés iba avanzando hacia el sur”.

Una parte del valle de Hurdes, Sierra de Gata, Granadilla, en aquella época se conocía como la Transierra. Y los andulusíes crearon allí, durante las guerras medievales, una serie de fortificaciones a lo largo de toda la Transierra, que luego se quedan los cristianos. Y es alrededor de esas fortalezas donde se crean las mencionadas majadas de pastores, para que abastecieran a los ejércitos y que luego darán lugar a poblaciones más estables; aunque muchas de ellas también sirven de refugio a ladrones de ganado.

Esa es la hipótesis más realista, de carácter historicista, sobre el origen de Las Hurdes en los siglos XII y XIII. Y esto quiere decir que cuando Lope de Vega viene a codificar la leyenda ya se sabe perfectamente cuál es el origen esta comarca y también que estaban colonizadas, civilizadas y evangelizadas, lo que pasa es que estaban aisladas y a lo mejor eran un poco más pobres que el resto de su entorno.

Además, hay ciertas lecturas políticas de la obra de Lope de Vega que creen que lo que hace el autor, como secretario del duque de Alba, es sentar jurisprudencia en los litigios entre albercanos y hurdanos: Estas tierras son del duque de Alba y aquí se hace lo que diga él.