Para ver y sentir, para ejercitar la memoria y la emoción, la gratitud y el compromiso, el respeto y la revindicación. Para decir, con el poeta, “donde pongo la vida, pongo el fuego” o “donde hay amor, la primavera avanza”. La resistencia, la lucha, el empeño en recuperarse después de la caída… Así ha sido. Las mujeres de Las Hurdes lo exponen en sus memorias. Por eso su banda sonora resuena en los versos de Ángel González y en la música de Pedro Guerra, interpretados por Miguel Poveda, Miguel Ríos y Ana Belén.

Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde dejo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego

lo que me queda: un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.

Si sale amor, la primavera avanza.
Pero nunca o amor, mi fe segura:
jamás o llanto, pero mi fe fuerte.